Esencia: Identidad resurgente.
TERRITORIO Y UBICACIÓN DE LOS BARÉ
Los baré (bale) son un grupo de filiación lingüística arawak ubicados en la región selvática de las cuencas hidrográficas de los ríos de Amazonas, Negro, Guainía y Casiquiare, entre los países Brasil, Venezuela y Colombia, especialmente en los pueblos de San Carlos de río Negro, Santa Rosa de Amanadona, Santa Lucía y otros. Existen varios posibles significados del nombre baré uno de ellos indica que significa compañero”. También se dice que la palabra deriva del “bari” que significa “hombres blancos”. Los baré hablan una lengua arhuaca o arawaka que se encuentra en un estado avanzado de debilitamiento lingüístico, esto debido al contacto con los misioneros y a la colonización, adoptaron la lengua yeral o nheengatú, lengua que en la actualidad representa una marca de su identidad cultural, el nheengatú es una forma simplificada del tupí antiguo, hablado en gran parte de Brasil durante los primeros siglos de colonización portuguesa, así como adaptados y ampliamente difundidos por los misioneros jesuitas. Con el tiempo y debido al predominio del portugués como lengua nacional, el nheengatú fue perdiendo terreno, aunque continua vivo y es muy usado en el canal del Río Negro en su curso medio y alto (inclusive en San Gabriel de Cachooeira), y en algunos de sus afluentes como el bajo Isana y en el Río Xíe. El territorio baré se extendía desde Manaos a todo lo largo del Medio y Alto Río Negro y el brazo del Casiquiare, hasta algunas rancherías en el Río Pasimoni. Situada en los límites del imperio español y portugués, la región fue escenario de continuas migraciones y disputas. Por algo más de un siglo después de la independencia de Venezuela, la administración política en la región del Río Negro estaba en manos de caudillos que se beneficiaron con la extracción del caucho, empleando a muchas culturas indígenas, persiguiendo a estas comunidades, obligándolas a dispersarse y replegarse de sus territorios ancestrales. Por ello los baré están dispersos en la región del Casiquiare, en centros poblados criollos como Puerto Ayacucho, San Fernando de Atabapo, San Carlos de Río Negro, Santa Rosa de Amanadona y Santa Lucia. El área formada por el río Xíe y el alto curso del Río Negro se encuentra ubicada encima de la desembocadura del Vaupés, y aunque principalmente está ocupada por los pueblos indígenas baré y warekena.

Encima de la comunidad de Cucuí, el Río Negro deja a Brasil y pasa a ser el límite entre Venezuela y Colombia. Aguas arriba del canal de Casiquiare (que conecta al Orinoco en Venezuela con el Río Negro), el río Negro es denominado con el nombre de “Guainia”. El curso del Río Negro entre la desembocadura del Vaupés y la ciudad de Santa Isabel es el área que concentra el mayor número de población de todo el noroeste amazónico. Las ciudades de Santa Isabel, y especialmente San Gabriel de Cachoeira, actúan como polo de atracción de poblaciones que antes vivían más hacia el interior de las márgenes de la cabecera del Río Negro. El flujo poblacional de las comunidades del interior se caracteriza por la búsqueda de trabajo remunerado, complemento al estudio escolar, servicio militar, asi como también para encontrar proximidad con el comercio que maneja precios más asequibles a aquellos establecidos por los “regatones” negociantes ambulantes que entran por los riachuelos del Río Negro para vender toda clases de mercancías desde sus pequeñas embarcaciones) y por los barcos que se desplazan por los ríos vendiendo productos a las comunidades que están en el interior de la selva.
ORGANIZACIÓN SOCIAL; Parentesco y sistema matrimonial:
La región del Alto Rio Negro revela vastas redes de relaciones entre los diversos pueblos indígenas que la habitan. Comenzando por el hecho de que una de las regla en esas sociedades comporta que cada hombre tome en matrimonio a una mujer de otro grupo que, necesariamente, debe hablar una lengua diferente. De esta manera, los tucano, los arapaso, los desana, los tariana y los tuyuka, entre tantos otros, no pueden ser considerados grupos cerrados y si unidades siempre abiertas y dispuestas al intercambio. Las relaciones entre los grupos del Alto Rio Negro no tienen simplemente un aspecto de alianza. Revelan también un complejo sistema jerárquico. Se casan entre sí aquellos que son considerados “indios del río”, por residir en regiones navegables, generalmente hablantes de lenguas pertenecientes a la familia tucano o anuak. A su vez, los indios hablantes de lengua maku (indios de la selva), que se ubican en las regiones interfluviales de la región, son relegados por estos a una posición marginal.
Los “indios del río” no se casan con los maku y tampoco se avienen a aprender su lengua, alegando que estos no siguen los patrones correctos de residencia y se casan con personas que hablan la misma lengua, lo que les suena absurdo. Sin embargo, ambos mantienen relaciones constantes. Por ejemplo, los “indios del río” les suministran peces y mandioca a los maku recibiendo, a cambio, carne y servicios.
ECONOMÍA BARE
Poco se conoce acerca de como fue la vida económica, social y política de esta cultura cuando habitaban la región del Rio Negro. Es posible que compartieran con otros grupos de la región los mismos medios de subsistencia, como la agricultura de conuco según el sistema de tala y quema, la recolección, la caza y la pesca. Se dice que la mayor parte de los trabajos agrícolas a excepción de la tala, eran tareas femeninas. Las mujeres se ocupaban de sembrar y cosechar yuca, hacer casabe y mañoco, atender los oficios domésticos, teñir y torcer fibras para tejer chinchorros, y hacer la alfarería.
Se cuenta que la escasez de mamíferos de gran tamaño en la región hacia la caza actividad poco frecuente y por ello era propicia mediante amuletos y fórmulas mágicas.
VESTIMENTA, ARTESANIAS Y RITUALES
Desde hace tiempo, los hombres baré han adoptado el pantalón y las mujeres usan falda larga. Entre los objetos de la cultura material Baré destacan los chinchorros tejidos con fibra de cumare, curagua y moriche. Estas fibras deshilachadas y secadas al sol, eran teñidas de rojo, morado y amarillo. Los bare fabricaban con chiquichique toda la cordelería necesaria para pescar.
La fiesta del Dabukuri de los Baré, es una ceremonia sagrada que se practica en la cultura indígena baré. Al amanecer se reúnen diferentes familias que viven en diferentes comunidades para realizar las diferentes fiestas del Dabukuri. En la fiesta toman yaraque, yucuta de seje, manaca, comen frutas y cabezones; realizan cacería y pescan. Estas actividades se dividen entre las familias, unas se van al rio o caño a pescar cabezones y los amarran cuatro en cada vara; otro grupo familiar recoge las frutas y otros van de cacería. Un grupo de hombres van tocando los instrumentos musicales sagrados, escondidos por la selva y e curiaras separadas produciendo un sonido desconocido y bonito. Al llegar al sitio de la celebración, los músicos se ocultan mientras otros hombres salen cada uno portando una vara con cuatro cabezones en cada vara y otros músicos tocan los instrumentos musicales permitidos para ser vistos por todos. Se organizan en una plazoleta donde acumulan las frutas, las presas de cacería, los pescados y las bebidas. Allí se reúnen todas las familias, bailan alrededor de todos los alimentos y cada hombre baila con un pilón. Esta celebración se prolonga por tres días al cabo de los cuales los visitantes regresan a sus hogares, despidiéndose como el kamalaladáni.
Para concluir podemos afirmar que la cultura Baré se encuentra en un grado de aculturización muy alta y que sus últimos hablantes se ubican en San Carlos de Río Negro, Puerto Ayacucho y en Brasil. Pérez (1988) argumenta que esta situación tiene que ver con el hecho de que el territorio original Baré se ubicaba en un lugar donde se comunicaban dos vías fluviales vitales a través del Casiquiare, a lo que se unió el carácter fronterizo de su territorio entre los imperios español y portugués durante la Colonia. Parece ser que los Baré incorporaron como lengua franca a lo largo del siglo XX el Yeral, y sus descendientes la manejan ampliamente junto al castellano y portugués.